Cómo combatir la falta de atención de los estudiantes

En esta ocasión vamos a emitir una opinión no respaldada por papers académicos pero fundamentada en la observación de los últimos 10 años de labor docente de quien esto escribe.

Hoy los profesores y profesoras, hablo del ámbito de la educación a nivel superior pero sospecho que igual es en otros niveles, percibimos una falta de interés en asistir a clases o permanecer sentados sesiones mayores a una hora. Así como la falta de interés en la lectura de textos con contenidos relevantes a las asignaturas.

Esto puede ser por varias razones, la primera de ellas es que hoy muchas personas tenemos esa necesidad de inmediatez en la información. Así nos hemos acostumbrado por las redes sociales.

Basta saber que en promedio, una persona mira un vídeo 16 segundos máximo si son reels o 3 minutos en vídeos instruccionales de YouTube.

Eso mencionamos respecto a vídeos, en blogs escritos como el que usted lector/lectora nos hace favor de leer son todavía más pequeñas las cifras. La gente prefiere una imagen antes que palabras y eso no es un secreto, tiene que ver con la naturaleza humana.

No es extraño entonces en el contexto de la educación superior, donde invariablemente el estudiante se va a enfrentar a material escrito. La dificultad que va a percibir al leer libros o ensayos con miles de palabras.

Hemos visto también un cierto número de estudiantes que prefiere seguir la clase en línea de forma asíncrona ya que les ahorra tiempo en traslados y les evita concentrarse en una sesión presencial por más de una hora.

¿Que se puede hacer al respecto? Considerar la posibilidad de adaptarse a esta realidad, negarla y pretender someter al estudiante a permanecer sentado hasta dos horas tomando notas es poco probable que resulte en una clase exitosa.

Algunos dicen que el máximo de atención de una charla oral es de 20 minutos. Percibo que más de un colega se frotará las manos pensando en acortar la clase. Lo que recomiendan los investigadores como Bradbury (2016) es romper la clase en micro sesiones, respetando la exposición oral de 20 minutos y el tiempo restante permitir debate entre alumnos, realizar dinámicas grupales o ejercicios prácticos.

Otro elemento que quizás valga la pena destacar es la pasión. Qué tan entusiasmados nos perciben los estudiantes al hablar del tema en cuestión. Normalmente conocemos los temas de las materias que impartimos dado que es una vocación. En otros casos los tenemos que aprender desde cero, aún así conviene presentarlos de forma tal que se perciba como si lleváramos años de dominio en ellos.

Si pensamos en las famosas TED talks, que por cierto duran 18 minutos, vemos dos elementos principales en los oradores: pasión al hablar y narrativas interesantes.

Con esto último cerraremos este texto: “A la gente nos gusta escuchar historias”. Habrá situaciones muy a menudo donde es difícil plantear narrativas cautivadoras pero vale la pena hacerlo en medida de lo posible.