El músico y los retos interdisciplinarios, hacia una práctica artística expandida

Introducción

La figura del músico del siglo XXI ha dejado de estar confinada al escenario o al estudio de grabación. En un entorno cada vez más complejo, tecnológico y diverso, el ejercicio profesional de la música exige una apertura interdisciplinaria que va más allá del virtuosismo instrumental. El músico contemporáneo no sólo interpreta: investiga, produce, comunica, gestiona, codifica, diseña sonido, reflexiona y construye significados desde múltiples lenguajes. Este artículo explora los principales retos y oportunidades que representa esta expansión de lo musical hacia lo interdisciplinario.

1. De la ejecución a la hibridación de conocimiento

Históricamente, el músico se ha concebido como ejecutante. Sin embargo, los cambios sociales, tecnológicos y educativos han impulsado una transformación del rol tradicional. Hoy se demanda una figura capaz de colaborar con profesionales de áreas como el cine, el teatro, las ciencias cognitivas, la tecnología, la educación, la gestión cultural o el activismo social. La música se vuelve un punto de cruce, un campo abierta donde interactúan discursos, metodologías y sensibilidades distintas.

2. El músico como productor de conocimiento

La profesionalización en contextos académicos ha empujado a muchos músicos a insertarse en espacios de investigación. Ya no basta con saber tocar o componer: se requiere construir marcos conceptuales, generar metodologías, formular preguntas. Este paso hacia lo interdisciplinario implica familiaridad con las ciencias sociales, la filosofía, la tecnología o la pedagogía, entre otras áreas. Es un reto, pero también una oportunidad para hacer de la música una práctica crítica y situada.

3. La tecnología como frontera expandida

Herramientas como los DAWs (digital audio workstations), la síntesis, la programación creativa, el diseño sonoro o la edición audiovisual son ya parte del día a día de muchos músicos. Esto los convierte en usuarios —y muchas veces creadores— de tecnología. El músico interdisciplinario se mueve entre códigos, softwares, plugins y plataformas, integrando saberes técnicos a su sensibilidad artística. Esta capacidad se vuelve crucial para sostener una práctica vigente en la economía creativa actual.

4. Escenarios educativos y currícula flexible

Frente a estos retos, las instituciones educativas enfrentan el desafío de flexibilizar sus planes de estudio. El músico en formación necesita nutrirse de múltiples lenguajes: historia del arte, pensamiento crítico, herramientas digitales, gestión de proyectos, escritura académica, y más. Los enfoques centrados en el aprendizaje basado en proyectos, las colaboraciones entre disciplinas o los seminarios temáticos pueden fortalecer esta formación híbrida.

5. Entre la precariedad y la oportunidad

Asumir un perfil interdisciplinario no está exento de tensiones. La dispersión de tareas, la falta de reconocimiento institucional, la sobrecarga y la dificultad para sostener una carrera estable son realidades comunes. No obstante, también hay oportunidades: el músico que cruza fronteras puede generar nuevas formas de valor, abrir espacios propios, resignificar su práctica. La clave está en hacerlo con conciencia, ética y estrategia.

Conclusión

La interdisciplinariedad no es una moda: es una respuesta genuina a los desafíos contemporáneos de la práctica musical. En un mundo marcado por la complejidad, la colaboración y la interdependencia, el músico que se abre a otros lenguajes, saberes y territorios no renuncia a su identidad: la amplifica. En esa apertura se juega, tal vez, el futuro de la música como forma viva de pensamiento y acción.

La poliactividad del músico profesional

El músico profesional, en el inconsciente colectivo, se dedica a interpretar música, grabada o en escena. Ya sea de manera solista o en ensamble. A cambio obtiene una retribución económica.

Esto es cierto pero no refleja el cuadro completo, el músico profesional tiene lo que (Machillot, 2018) denomina Poliactividad laboral. Esto quiere decir, llevar a cabo diferentes actividades relacionadas con la misma profesión.

En el caso del músico estas actividades generalmente son: Interpretación, docencia, producción, investigación y gestión cultural.

División de Ingresos del músico

La gráfica de arriba más o menos refleja el ingreso de un músico profesional cuya principal actividad es la docencia en una institución de educación superior.

Un servidor, como parte de un proyecto de investigación, se está dedicando a realizar análisis cuantitativos de la percepción económica de un grupo de colegas. Es importante decir que todos ellos son profesionales que llevan años en la música y tienen formación musical.

De los 63 colegas que al día de hoy respondieron la encuesta, 29 de ellos vive principalmente de la docencia y el resto de sus ingresos proviene de interpretación, producción, investigación y gestión cultural.

23 de ellos vive principalmente de la interpretación de música, y el resto de su ingreso se divide también en las otras cuatro actividades.

Las actividades como producción, gestión cultural e investigación, representan un mínimo de ingreso para los músicos entrevistados. Seis de 63 se dedican a la producción como actividad principal, tres de ellos a la gestión cultural y solamente dos perciben ingreso por investigación. Esto queda representado en la siguiente gráfica:

Ingresos de las población entrevistada

De acuerdo con esta primera revisión de la información, la docencia es el principal medio de ingreso de los profesionales de la música, seguido muy de cerca por los músicos intérpretes. Posteriormente está la producción musical, la gestión cultural y finalmente la investigación.

Algo que se notó en la encuesta es que ninguno de los entrevistados escapa a la realización de las cinco actividades, es decir, en mayor o menor medida todos realizan alguna de ellas. Es comprensible dado que una buena parte de los músicos hoy día son también gestores culturales, productores y maestros de música. Lo que sí hemos visto que ocurre muy poco en la práctica, incluso en universidades que imparten la carrera de música, es el o la músico que realiza investigación.

Hay que mencionar también que de los 63 entrevistados, 61 respondieron a la pregunta: ¿Qué porcentaje de su ingreso proviene de actividades No musicales? 34 de ellos vive de actividades relacionadas a la música y 27 realiza para vivir actividades no relacionadas a la música:

Este primera serie de entrevistas nos permiten comprobar que los profesionales de la música son trabajadores poliactivos. En muchos casos realizan también actividades no cercanas a la música.

Es evidente que quien elige la música como profesión no lo hace por una retribución económica. Una siguiente fase del estudio sería investigar qué la vuelve tan atractiva para seguir abrazándola.

Que significa para mí la familia

Hay bastantes descripciones y definiciones de este término. No hace falta hacer referencia de ellas porque el concepto se entiende perfectamente desde que el ciudadano promedio cumple 5 años.

La familia comienza con una interacción de dos personas, una relación afectiva íntima con altas y bajas pero que en la generalidad es capaz de vivir en acuerdo.

La familia crece cuando esa pareja decide traer al mundo y poner a su cuidado un ser humano pequeño y ayudarlo a crecer y desarrollarse lo mejor posible. Este tercer elemento también tiene necesidades individuales e inquietudes por lo que nuevamente es necesario tener acuerdos ahora entre tres personas.

Es común que la pareja iniciadora de familia decida poner a su cuidado otro u otras individuos por lo que los acuerdos deben continuar constantemente.

De aquí podemos resumir algo: Familia son una serie de acuerdos entre seres humanos de distintas edades, géneros y cada uno con particulares necesidades y deseos.

¿Cómo conseguir que los acuerdos lleguen siempre a términos donde todos estén conformes?

Quizás ahí está la clave, el aceite para que la máquina llamada familia funcione bien se llama amor.

El amor implica generosidad, disposición a modificar los deseos y necesidades de uno para dar cabida a los de otro. En esto radican los acuerdos.

El amor también se demuestra con el esfuerzo y trabajo que hace la pareja que inició la familia para que los hijos bajo su cuidado crezcan sanamente.

Cuando se consigue esto el egoísmo queda atrás, el ser humano aprende a entregarse a sí mismo a los otros.

Eso es familia, amor que deviene en generosidad y cuidado constante de los demás.

Felices fiestas de fin de año a todos.

La Reconciliación con la obra

“Todo artista debe aprender a conciliarse con su obra y debe reconocerse a sí mismo en ella, con todas sus imperfecciones y virtudes.” -Alex Mercado

Siempre queda la interrogante después de hacer una grabación que ya se publicó: “¿Habré hecho un buen trabajo?”. Para quien escribe estas líneas esa pregunta empezó a perder peso hace dos años que se me quemó un disco duro donde tenía los masters de algunos de mis álbumes.

Sí, me dio rabia, frustración y tristeza pero también un alivio. La tranquilidad de saber que aunque quisiera, era imposible modificar esas canciones.

Los trabajos grabados en audio son reflejo de lo que fuimos en determinado tiempo-espacio. Resultado directo o indirecto de las circunstancias bajo las cuales se hizo la producción.

Muchas veces la duda impide que un trabajo sonoro vea la luz alguna vez. Tengo amigos y colegas músicos que grabaron discos que se quedaron en la fase de mezcla. Todo por no llegar a una “perfección” deseada.

A mi parecer y desde una óptica de músico e incluso de investigador académico, es mejor ir cerrando proyectos e irlos publicando periódicamente en lugar que detenerse demasiado tiempo en uno.

Todo trabajo, ya sea artístico o científico es una obra en proceso. Igual que nuestra propia vida.

¿Por qué? porque nunca dejamos realmente de aprender y descubrir cosas nuevas. Es imposible verter todo nuestro conocimiento y sabiduría en un solo trabajo.

Concuerdo con el maestro Mercado en aquella frase que usamos para abrir el texto. Hay que estar en paz con nuestras obras y no dar demasiada importancia a las fallas. No es esto una apología a un trabajo mediocre, es importante esforzarse para lograr una producción lo mejor posible. El punto es no ser tan cruel en la autocrítica sobre algo que se hizo en el pasado.